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Una bicicleta acostumbra a ser un regalo inolvidable para un niño. Más allá de ser un simple juguete, la bicicleta permite aprender a divertirse realizando una actividad física al aire libre generalmente en compañía de los amigos.
A fin de que el uso de la bicicleta sea seguro, hace falta que un adulto supervise a los niños más pequeños cuando vayan en bicicleta, y evite los lugares por donde circulan vehículos de motor o los daños a otras personas.
No es bueno forzar a los niños para que utilicen una bicicleta de dos ruedas hasta que no estén preparados, alrededor de los cinco o seis años de edad. Es importante valorar la destreza del niño y su deseo de aprender a ir en bicicleta antes de poner una a su alcance.
Para que los niños se familiaricen y disfruten de la bicicleta, no hace falta que el coste o las prestaciones sean muy elevadas. Tenéis que tener en cuenta, aun así, que el uso de una bicicleta de dimensiones inadecuadas dificulta el control y puede contribuir a causar lesiones graves. La bicicleta tiene que tener la medida apropiada para el niño que la va a utilizar.
Para proteger vuestro hijo o hija, es importante que tengais en cuenta las recomendaciones siguientes:
- Sentado en el sillín con las manos en el manillar, la base de los dedos de los pies tiene que estar en contacto con la tierra.
- Cuando se baja del sillón y se apoya en la barra horizontal del cuadro, toda la superficie de la planta de los pies tiene que contactar con la tierra, y dejar 2-3 cm de separación entre la entrepierna y la barra.